Hoy es uno de esos típicos días en los que sopla un viento frío de otoño pero el sol está como en un soleado día de primavera. En los que en la sombra se te eriza la piel y en los que en el Sol te pica hasta cansarte. En los que me gusta salir afuera al balcón justo donde me da el sol de frente y pensar, solo pensar… no importa en qué, tal vez en tiempos pasados, tal vez en mi día o quizá… en mi vida. Es uno de esos típicos días en los que la calma abunda en mi cuerpo y solamente quiero estar en paz conmigo tomando un café y medialunas del abuelo escuchando los temas más tranquilos de Eterna Inocencia, tapada, en la tranquilidad de mi cama. Tal vez lo veas como malo, tal vez como bueno… yo no lo veo de ninguna manera, solamente lo tomo como un día de tranquilidad, uno de esos que , a veces, me faltan.